Edith
16th December 2006, 11:33 PM
OTOÑO EN TENERIFE
Acabó de pasar cuatro semanas estupendas en Tenerife para asistir a clases de español en Costa Adeje, en el sur de la isla. Ir en noviembre ha sido un idea muy buena porque no me gusta este estación del año con su oscuridad, su frío y su lluvia eterna. Así, pude sentirme un poco como los pensionados que pasan todos los inviernos en Canarias. Era muy divertido ver las decoraciones de Navidad en las palmeras; me encantaba. Lo que los canarios llaman ‘invierno’ es pleno verano para muchos de nosotros. Muchos canarios ni siquiera han visto la nieve desde cerca. En noviembre, los oleandros, las buganvilas y las flores de hibiscus siguen floreciendo como siempre. Aunque las temperaturas están un poco más bajos, se siente como en los trópicos.
Cuando llegué a la isla, Tenerife estaba bajo el efecto de la Calima, un viento cálido que viene del Sahara y que trae partículos de arena desde el desierto. El aire era muy húmedo, como en un invernadero, y tuve que ducharme dos veces al día. Algunos me dijeron que estas temperaturas eran poco usuales para noviembre, pero la llegada de un gran chubasco cambió todo. La lluvia limpió el aire, las nubes desaparecieron y desde este momento, solamente había sol y aire seco como en pleno verano europeo. Es fácil entender los motivos de los pensionados del norte de Europa que deciden pasar los inviernos por aquí.
Nunca he pasado unas vacaciones tan relajadas. La escuela de idiomas se encontraba en el terreno del hotel donde me alojaba. Entonces, solamente tuve que caminar dos minutos para llegar a mis clases cada día a las nueve de la mañana. Mejor aún, la piscina y el bar se encontraban delante de la escuela. Después de las clases, solíamos ir al bar para tomar un bocadillo o algo así. Después, ¡a la piscina! Qué castigo, ¿verdad?. :D
El primer día, teníamos que pasar un pequeño examen para determinar nuestro nivel. Nuestro grupo consistía de varias nacionalidades y aunque los profesores siempre nos hablaban en español, la lingua franca entre los estudiantes casi siempre fue el inglés. Nuestro nivel gramatical fue más o menos lo mismo pero algunos hablaban mejor que otros. Al principio, eramos cinco estudiantes pero en la última semana, solamente quedaban dos personas: una inglesa y yo. Como anticipé, la mayoría de los estudiantes eran mujeres. Mi conclusión: casi siempre es así en los clases de adultos y las actividades voluntarios. ¿Cuál es el problema de los varones? ¿No se atreven o qué? :D
Las clases consistían en dos partes: dos horas de gramática y dos horas de conversación. Los verbos eran el mayor problema para todos y siguen siéndolo aunque las clases me han dado el empuje para estudiar más gramática. Aunque la zona turistica en que nos encontrabamos no era el lugar idóneo para hablar español, había ciertas aventajas. En noviembre hay menos turistas y la gente está más dispuesto de hablar contigo. Al principio, todo el mundo te habla en inglés o alemán. Tú tienes que tomar la iniciativa para hablar español, pero hay una recompensa: ¡muy pocos turistas hablan este idioma y tus esfuerzos abren puertas! Por lo menos según mi propria experiencia. Atrévate, cometer errores no es para tanto mientras que te entienden. J
En clase, los profesores se esfuerzan para articular bien y para hablar despacio, pero naturalmente eso no es la vida real. Claro que no tuve ningún problema entender a mis profesores; hablar con la gente fuera de la escuela era otra cosa y a veces me costaba. Pero el acento canario, que es muy suave, me encantaba. Casi es latinoamericano. Eso no me parece una coincidencia, porque los lazos culturales y familiares con el caribe todavía son bastante fuertes. Segun una broma canaria, Venezuela todavía está conocido como ‘la octava isla’. Los canarios usan palabras latinoamericanos como ‘papas’, y los autobúses se llaman ‘guaguas’. Esto es un regionalismo cubano.
También hay influencias coloniales en la arquitectura de las islas y la música caribeña – como la salsa y el merengue - es muy popular entre los canarios. Desafortunadamente, apenas se oí música de este tipo en las zonas turísticos. Por todas partes, hay altavoces que emiten música (música?) tipo MTV a todo volumen para complacer a los turistas. Una lástima. Tuve que regresar a casa para oír mi querida música caribeña...
Un tema que preocupe mucho a los isleños es la inmigración, sobre todo la inmigración ilegal de los subsaharianos que llegan casi cada semana en sus pateras y cayucos. Como turista, se ve muy poco de estas problemas humanitarias porque todos los refugiados son trasladados a centros de acogido. Después, las autoridades canarias les envian a la península. Solamente he visto un grupo pequeño de jóvenes africanos en la plaza central de Candelaria, una ciudad en el norte de la isla. La dueña de una tienda me explicaba que eran escolares que estudiaban en un colegio especial para niños inmigrantes. En los mercados, también se ve africanos que venden todo tipo de cosas, desde chucherías y artesanía africana hasta camisetas y relojes baratos - como en las costas de la península.
Un día, ibamos ‘de tapas’ con nuestra clase en Los Cristianos. El restaurante era zona prohibida para los fumadores, que me gustaba muchísimo. Y, a pesar de so, ¡el restaurante estaba lleno de clientes! Hablar español con gente de toda Europa en un restaurante es muy divertida, ¡sobre todo bajo la influencia del vino tinto y de la sangría!
También hicimos una excursión en barco para ver delfines y ballenas piloto. Vimos los delfines desde muy cerca, y también las ballenas piloto (sobre todo eran hembras con sus crías). ¡Era mi primera vez! Las aguas alrededor de Tenerife albergan a muchos especies interesantes y se puede practicar el buceo todo el año.
La cocina canaria es sencilla pero sabrosa. A mi me gustan estas salsas especiales conocidos como ‘mojos’. Hay varios tipos, por ejemplo el mojo picón y el mojo verde, que se prepara con cilantro. En las islas, hay una manera muy especial para preparar las patatas, que son llamadas ‘papas’ como en América Latina. Se hierve las papas en agua salada y así se obtiene el aspecto ‘viejo’ que les dió su nombre, papas arrugadas. Es una tapa muy popular y también forma parte de otros menús.
Otro producto muy típico de todas las islas canarias es el gofio. El gofio de trigo era muy importante para los guanches, que lo comían diariamente. Hoy, existen varios tipos de gofio, como de maíz o de garbanzos, que forman parte de la cocina canaria moderna.
La excursión al Teide fue una experiencia estupenda y tuvimos suerte porque el tiempo era bastante bueno cuando llegabamos al parque nacional Cañadas del Teide. El Teide es un volcán, y además es la montaña más alta de España. Tiene una altura de 3700 metros. Rumbo al Teide pasabamos por zonas muy bonitas, y podíamos ver los cambios de vegetación relacionados con la altura. Las montañas alrededor del parque nacional me recordaban a los Flagstaff Mountains en Arizona, que también son volcánicos. Los colores de los roques se parecen mucho y también los pinos, aunque son especies diferentes. En estas zonas, la vegetación subtropical de la costa ha desaparecido por completo. Llegando a las zonas más altas, los arboles también desaparecen y solamente se ve una vegetación desertica con plantas muy distintas. Cerca del volcano se puede ver el famoso Roque Chinchado, que está conocido por todo España ya que decoraba los billetes de mil pesetas por muchos años. Al pie del volcano, a los 2700 metros de altura, hacía mucho frío. No había tiempo para subir hasta el cumbre en el teleférico, porque era una excursión en autobús. Pero visitabamos el famoso paisaje lunar donde rodeaban la película ‘Planeta de los monos’ en los años setenta. Después, el autobús nos llevaba a Puerto de Santa Cruz para almorzar. Pasabamos por el Valle de Orotava y por la linda ciudad que lleva el mismo nombre. Me gustaría regresar algún día para visitar este parte de la isla. Mucha gente va al Loro Parque, que se encuentra cerca de Puerto de Santa Cruz, pero no me atraen los zoos en que los animales tienen que actuar en shows para los turistas.
Acabó de pasar cuatro semanas estupendas en Tenerife para asistir a clases de español en Costa Adeje, en el sur de la isla. Ir en noviembre ha sido un idea muy buena porque no me gusta este estación del año con su oscuridad, su frío y su lluvia eterna. Así, pude sentirme un poco como los pensionados que pasan todos los inviernos en Canarias. Era muy divertido ver las decoraciones de Navidad en las palmeras; me encantaba. Lo que los canarios llaman ‘invierno’ es pleno verano para muchos de nosotros. Muchos canarios ni siquiera han visto la nieve desde cerca. En noviembre, los oleandros, las buganvilas y las flores de hibiscus siguen floreciendo como siempre. Aunque las temperaturas están un poco más bajos, se siente como en los trópicos.
Cuando llegué a la isla, Tenerife estaba bajo el efecto de la Calima, un viento cálido que viene del Sahara y que trae partículos de arena desde el desierto. El aire era muy húmedo, como en un invernadero, y tuve que ducharme dos veces al día. Algunos me dijeron que estas temperaturas eran poco usuales para noviembre, pero la llegada de un gran chubasco cambió todo. La lluvia limpió el aire, las nubes desaparecieron y desde este momento, solamente había sol y aire seco como en pleno verano europeo. Es fácil entender los motivos de los pensionados del norte de Europa que deciden pasar los inviernos por aquí.
Nunca he pasado unas vacaciones tan relajadas. La escuela de idiomas se encontraba en el terreno del hotel donde me alojaba. Entonces, solamente tuve que caminar dos minutos para llegar a mis clases cada día a las nueve de la mañana. Mejor aún, la piscina y el bar se encontraban delante de la escuela. Después de las clases, solíamos ir al bar para tomar un bocadillo o algo así. Después, ¡a la piscina! Qué castigo, ¿verdad?. :D
El primer día, teníamos que pasar un pequeño examen para determinar nuestro nivel. Nuestro grupo consistía de varias nacionalidades y aunque los profesores siempre nos hablaban en español, la lingua franca entre los estudiantes casi siempre fue el inglés. Nuestro nivel gramatical fue más o menos lo mismo pero algunos hablaban mejor que otros. Al principio, eramos cinco estudiantes pero en la última semana, solamente quedaban dos personas: una inglesa y yo. Como anticipé, la mayoría de los estudiantes eran mujeres. Mi conclusión: casi siempre es así en los clases de adultos y las actividades voluntarios. ¿Cuál es el problema de los varones? ¿No se atreven o qué? :D
Las clases consistían en dos partes: dos horas de gramática y dos horas de conversación. Los verbos eran el mayor problema para todos y siguen siéndolo aunque las clases me han dado el empuje para estudiar más gramática. Aunque la zona turistica en que nos encontrabamos no era el lugar idóneo para hablar español, había ciertas aventajas. En noviembre hay menos turistas y la gente está más dispuesto de hablar contigo. Al principio, todo el mundo te habla en inglés o alemán. Tú tienes que tomar la iniciativa para hablar español, pero hay una recompensa: ¡muy pocos turistas hablan este idioma y tus esfuerzos abren puertas! Por lo menos según mi propria experiencia. Atrévate, cometer errores no es para tanto mientras que te entienden. J
En clase, los profesores se esfuerzan para articular bien y para hablar despacio, pero naturalmente eso no es la vida real. Claro que no tuve ningún problema entender a mis profesores; hablar con la gente fuera de la escuela era otra cosa y a veces me costaba. Pero el acento canario, que es muy suave, me encantaba. Casi es latinoamericano. Eso no me parece una coincidencia, porque los lazos culturales y familiares con el caribe todavía son bastante fuertes. Segun una broma canaria, Venezuela todavía está conocido como ‘la octava isla’. Los canarios usan palabras latinoamericanos como ‘papas’, y los autobúses se llaman ‘guaguas’. Esto es un regionalismo cubano.
También hay influencias coloniales en la arquitectura de las islas y la música caribeña – como la salsa y el merengue - es muy popular entre los canarios. Desafortunadamente, apenas se oí música de este tipo en las zonas turísticos. Por todas partes, hay altavoces que emiten música (música?) tipo MTV a todo volumen para complacer a los turistas. Una lástima. Tuve que regresar a casa para oír mi querida música caribeña...
Un tema que preocupe mucho a los isleños es la inmigración, sobre todo la inmigración ilegal de los subsaharianos que llegan casi cada semana en sus pateras y cayucos. Como turista, se ve muy poco de estas problemas humanitarias porque todos los refugiados son trasladados a centros de acogido. Después, las autoridades canarias les envian a la península. Solamente he visto un grupo pequeño de jóvenes africanos en la plaza central de Candelaria, una ciudad en el norte de la isla. La dueña de una tienda me explicaba que eran escolares que estudiaban en un colegio especial para niños inmigrantes. En los mercados, también se ve africanos que venden todo tipo de cosas, desde chucherías y artesanía africana hasta camisetas y relojes baratos - como en las costas de la península.
Un día, ibamos ‘de tapas’ con nuestra clase en Los Cristianos. El restaurante era zona prohibida para los fumadores, que me gustaba muchísimo. Y, a pesar de so, ¡el restaurante estaba lleno de clientes! Hablar español con gente de toda Europa en un restaurante es muy divertida, ¡sobre todo bajo la influencia del vino tinto y de la sangría!
También hicimos una excursión en barco para ver delfines y ballenas piloto. Vimos los delfines desde muy cerca, y también las ballenas piloto (sobre todo eran hembras con sus crías). ¡Era mi primera vez! Las aguas alrededor de Tenerife albergan a muchos especies interesantes y se puede practicar el buceo todo el año.
La cocina canaria es sencilla pero sabrosa. A mi me gustan estas salsas especiales conocidos como ‘mojos’. Hay varios tipos, por ejemplo el mojo picón y el mojo verde, que se prepara con cilantro. En las islas, hay una manera muy especial para preparar las patatas, que son llamadas ‘papas’ como en América Latina. Se hierve las papas en agua salada y así se obtiene el aspecto ‘viejo’ que les dió su nombre, papas arrugadas. Es una tapa muy popular y también forma parte de otros menús.
Otro producto muy típico de todas las islas canarias es el gofio. El gofio de trigo era muy importante para los guanches, que lo comían diariamente. Hoy, existen varios tipos de gofio, como de maíz o de garbanzos, que forman parte de la cocina canaria moderna.
La excursión al Teide fue una experiencia estupenda y tuvimos suerte porque el tiempo era bastante bueno cuando llegabamos al parque nacional Cañadas del Teide. El Teide es un volcán, y además es la montaña más alta de España. Tiene una altura de 3700 metros. Rumbo al Teide pasabamos por zonas muy bonitas, y podíamos ver los cambios de vegetación relacionados con la altura. Las montañas alrededor del parque nacional me recordaban a los Flagstaff Mountains en Arizona, que también son volcánicos. Los colores de los roques se parecen mucho y también los pinos, aunque son especies diferentes. En estas zonas, la vegetación subtropical de la costa ha desaparecido por completo. Llegando a las zonas más altas, los arboles también desaparecen y solamente se ve una vegetación desertica con plantas muy distintas. Cerca del volcano se puede ver el famoso Roque Chinchado, que está conocido por todo España ya que decoraba los billetes de mil pesetas por muchos años. Al pie del volcano, a los 2700 metros de altura, hacía mucho frío. No había tiempo para subir hasta el cumbre en el teleférico, porque era una excursión en autobús. Pero visitabamos el famoso paisaje lunar donde rodeaban la película ‘Planeta de los monos’ en los años setenta. Después, el autobús nos llevaba a Puerto de Santa Cruz para almorzar. Pasabamos por el Valle de Orotava y por la linda ciudad que lleva el mismo nombre. Me gustaría regresar algún día para visitar este parte de la isla. Mucha gente va al Loro Parque, que se encuentra cerca de Puerto de Santa Cruz, pero no me atraen los zoos en que los animales tienen que actuar en shows para los turistas.